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Recomendaciones para salir al campo con jóvenes naturalistas

Recomendaciones para salir al campo con jóvenes naturalistas

EQUIPAMIENTO BÁSICO DE CAMPO Y PROTECCIÓN SOLAR. LA NATURALEZA TAMBIÉN EN LA CIUDAD

Para salir al campo no es necesario hacer una ruta, sencillamente se puede salir por salir, por disfrutar de la naturaleza… No hay porqué llegar a un destino. Puedes hacer actividades y juegos al aire libre, dejar que tus jóvenes naturalistas exploren el entorno o, simplemente, caminar despacio o sentarse en un bonito lugar para apreciar las cosas que solo se pueden ver, oír o sentir cuando estamos presentes en el aquí y el ahora.

No obstante, si optas por hacer un itinerario, elige bien el paseo que vais a realizar. Planifica la excursión previamente, contemplando la dificultad y el tiempo que vais a emplear en función de la edad y capacidad física de quienes vais a realizar el recorrido.

Si conoces el sitio, puedes incluso planificar algunas actividades de naturaleza para realizar en los lugares más idóneos del trayecto. Si no lo conoces, ten preparada algunas actividades alternativas, en función de lo que vayas encontrando y de lo que tu inspiración te sugiera.

Siempre va a dejar una huella más duradera una experiencia divertida, con actividades interesantes y momentos de juego, que un simple paseo. Deja también momentos de juego libre, invítales a explorar y descubrir el entorno que os rodea.

Fomenta, por ejemplo, momentos de descanso y contemplación. Invita a percibir con todos los sentidos la vida que os rodea: además de la vista, fomenta descubrir los olores, los sonidos, el tacto e, incluso, el gusto (eso sí: ¡Controla bien lo que se llevan a la boca!).

Y, sobre todo, recuerda que más importante que llegar a una meta, es disfrutar del paseo, sentir el campo, el bosque…  En definitiva, reconectar con la naturaleza.

Equipamiento básico

Aunque para salir al campo no es imprescindible una equipación especial, sí es verdad que algunos consejos os van a hacer disfrutar más de la experiencia. Os evitarán ciertas incomodidades que pueden crear rechazo, según la personalidad de cada cual. Sobre todo, para quienes son muy urbanitas, es mejor ir poco a poco y que la vivencia del contacto directo con la naturaleza sea gratificante.

De todas formas, busca también momentos en los que podáis liberaros de artificios. Por ejemplo, andar descalzxs, sintiendo la tierra y la hierba bajo vuestros pies; darse un baño en un río, en un lago… o cualquier otra cosa que se te ocurra, puede ser una experiencia inolvidable.

Sin ser una lista exhaustiva, vamos con las recomendaciones de equipamiento:

  • Calzado adecuado: Aunque puedes usar cualquier botín, lo más recomendable son las botas de campo. En cuanto a sus características, lo más importante es que tenga una buena suela, que se agarre a las piedras, para minimizar los resbalones. También puede ser convenienteque sujete el tobillo, para evitar torceduras, en recorridos con terrenos muy irregulares. Si es temporada de lluvia o hay que cruzar zonas con agua o barro, siempre será preferible que sean impermeables. Para el invierno, es preferible una bota más abrigada, pero para el verano puedes usar un calzado más liviano. Como siempre, es cuestión de gustos, pero las sandalias suelen ser más incomodas para recorridos largos, por la molestia de las piedrecitas en la planta de los pies. También los calcetines son importantes, el tipo, pero sobre todo que se ajusten bien, para prevenir la aparición de rozaduras o ampollas. De todas formas, el tema del calzado es muy personal y cada quien tiene que buscar el que mejor se adapte a sus necesidades. Hay mucha oferta en el mercado y es cuestión de probar (se puede comprobar en casa el grado de confort antes de usarlas y valorar). Un calzado no adecuado puede arruinar una salida.
  • Sombreros y gorros: Siempre es conveniente una buena protección del sol para cuidar la piel, pero los gorros o sombreros también son necesarios para evitar insolaciones y deslumbramientos. El diseño debe ser adecuado, para que dé sombra a toda la cara y el cuello. A veces, es difícil convencer a tus peques de la necesidad de ponerse el gorrito. Recuerda que lo que mejor funciona es el ejemplo, así que ¡no olvides el tuyo!
  • Ropa y vestimenta: Según el tipo de itinerario, puede ser recomendable el uso de pantalones largos, incluso en verano, para evitar los «pinchos» en zonas muy cubiertas de vegetación. Eso sí, que sean de materiales transpirables, sobre todo las camisetas o camisas, que se empapan con el contacto con la mochila (hasta con las que tienen rejillas de ventilación). Por eso, en invierno para evitar enfriarse, puede ser conveniente llevar una muda de ropa interior para cambiarnos cuando nos paramos y dejar ventilando la otra. Para el frío, será necesaria una ropa de abrigo adecuada: chaquetones cálidos y transpirables. Un forro polar y un cortavientos desmontable, puede ser una buena opción. Además, también será conveniente llevar guantes, bragas o bufandas y gorros. Para la ropa también hay una gran variedad de opciones y precios en el mercado, según sea una ropa más o menos técnica, siempre tendremos que valorar cuáles son nuestras necesidades reales. En verano, sobre todo, es conveniente que la ropa —igual que los sombreros— nos proteja del sol.
  • Mochila: Es bueno acostumbrarse a que cada cual se responsabilice de sus cosas personales, el bocata, el agua, el cuaderno de campo, etc. Para las personitas más pequeñas habrá que buscar mochilas adaptadas a su tamaño, con hombreras cómodas. Si vais a hacer una ruta larga o una acampada y necesitáis llevar más material, será preferible que tengan la espalda acolchada y un cinturón lumbar (que reparte el peso entre los hombros y la cintura). Hay infinidad de modelos (y precios) en el mercado y hay que tener en cuenta otras variables. Pero seguramente no vas a sobrecargar a tu prole, por lo que, con una mochila más o menos estándar tendrán bastante. Una cosa importante para andar más confortablemente es la colocación de la mochila, ajustando bien las hombreras y, en su caso, el cinturón lumbar.
  • Impermeables: según la época del año, será recomendable llevar uno en la mochila, por si acaso. Opcionalmente, harán falta botas de agua, si las botas de campo, no son impermeables. Si hay previsión de agua, salvo que haya alertas de riesgo por lluvias u otras inclemencias meteorológicas, no tienes por qué suspender el paseo. Un pequeño recorrido bajo la lluvia, meter los pies en los charcos, salpicarse con el agua de las plantas —según como lo enfoques— puede ser muy divertido…
  • Las gafas de sol serán imprescindibles en zonas nevadas. Según las condiciones externas (meteorológicas y/o reflexión del suelo), salvo en casos de fotosensiblidad ocular, puede ser suficiente con un gorro adecuado que dé sombra a los ojos, lo que os permitirá disfrutar de los colores del paisaje de manera más natural. Recuerda que las gafas de sol deben estar homologadas.
  • Otros accesorios: Los bastones o palos de montaña, en zonas de mucha pendiente, pueden ayudar en subidas o bajadas y dan seguridad. La lista puede continuar, a gusto de cada cual: cámara de fotos, brújula, prismáticos, etc. (véase próxima publicación del blog sobre «materiales de campo»).

 

Salud y seguridad: Protección solar

El sol es necesario para nuestra salud (por ejemplo, para evitar el déficit en vitamina D), pero en exceso, desgraciadamente, sabemos que es perjudicial. En especial, hay que tener cuidado en la infancia y adolescencia, pues los efectos son acumulativos a lo largo de la vida y pueden aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de piel en la edad adulta. Por eso, hay que protegerse adecuadamente.

Lo más habitual es usar cremas fotoprotectoras. Dependiendo de la época del año, horario y tiempo de exposición o tipo de piel, será conveniente usar una protección más o menos alta. En principio, habrá que tener en cuenta todas las variables que hemos indicado, pero para un día de excursión sería conveniente usar  cremas con factores de protección entre 30 y 50. Existen protectores químicos y físicos. Estos últimos suelen ser más eficaces, pero generalmente con texturas menos agradables y menos estéticos. En cualquier caso, tienes que saber que el «pantalla total» no existe y que hay que reponer la crema cada cierto tiempo, según las recomendaciones del fabricante.

También hay cremas protectoras de composición más natural. Sin embargo, de momento, no existen productos de origen vegetal que protejan de todos los tipos de radiación ultravioleta. Por eso, incluso las cremas «más naturales» tienen que usar otros compuestos, como el óxido de zinc para complementar la protección.

Una buena alternativa a los fotoprotectores es la ropa de protección solar. Empieza a aparecer en el mercado ropa, como gorros, camisas, camisetas, pantalones, etc. etiquetados respecto a la protección solar con UPF (Factor de Protección Ultravioleta) de 30 o 50. Además, cada vez están más conseguidas y se encuentran tejidos de alta protección transpirables, que además evitan la radiación infrarroja, responsable del calor. Puedes conseguir este tipo de prendas en tiendas de deporte especializadas.

En cualquier caso, la mejor protección es evitar la exposición en las horas centrales del día.

Por último, hay que recordar que una dieta que incluya una buena cantidad de antioxidantes de manera natural, consumiendo fruta y verdura, también es una forma de prevenir los daños ante la inevitable (y también necesaria) llegada de radiación solar a nuestra piel. Así que una razón más para que toda la familia se alimente de manera más sana.

Puedes profundizar en estos temas en la sección de fotoprotección de la Asociación Piel Sana, dependiente de la Academia Española de Dermatología.

Naturaleza en la ciudad y en tu casa

Salir al campo todos los días es bastante difícil para la mayoría de la gente que vive en la ciudad, pero también es posible disfrutar de la naturaleza en el medio urbano. Es preferible un contacto continuado con el medio natural más cercano: en zonas verdes, parques y jardines, huertos urbanos… o incluso acercar la naturaleza a tu casa —plantas, animales, maceto-huertos, etc.—, que restringirse exclusivamente a salidas puntuales a espacios naturales una vez al mes (en el mejor de los casos).

Siguiendo algunos consejos de Educar en verde, de Heike Freire*, puedes plantearte algunas de estas estrategias para hacer con toda la familia:

  • Pasea y/o realiza actividades cotidianas al aire libre, en zonas verdes, parques y jardines de tu ciudad o tu barrio.
  • Cuando hay poco tiempo para sacar un rato de ocio, opta por comer al aire libre algún día de la semana. Monta un pícnic y disfruta del momento del almuerzo o la merienda en alguna zona verde de tu ciudad.
  • Cuidad plantas en casa, montad un maceto-huerto o un huerto vertical en un balcón o ventana.
  • Instala comederos en un balcón para aves y/o, si tienes patio o similar, instala cajas-nido. También puedes instalarlas en algún árbol de la calle cercano a tu domicilio o tu barrio.
  • Promueve en el centro escolar la existencia de huertos escolares y el desarrollo de clases al aire libre, aprovechando entornos cercanos de naturaleza urbana.

De momento, lo dejamos aquí. Esta sección del Blog «¿SALIMOS AL CAMPO?» la iremos completando, poco a poco, con nuevos contenidos. Si quieres recibir las actualizaciones,  suscríbete a nuestra web


* HEIKE FREIRE, 2011, Educar en verde. Ideas para acercar a niños y niñas a la naturaleza (Barcelona, GRAÓ).

* HEIKE FREIRE, 2013, ¿Hiperactividad y déficit de atención? Otra forma de prevenir y abordar el problema (RBA Integral).


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